Las bases Direct Drive ya juegan en otra liga dentro del simracing. Aquí el volante está conectado directamente al motor, sin correas ni engranajes de por medio, y eso se traduce en una respuesta mucho más limpia, precisa y sin pérdidas.
Lo notas sobre todo en el force feedback: es mucho más detallado y fiel a lo que está pasando en pista. Puedes sentir desde las microvibraciones del asfalto hasta cuándo el coche empieza a perder agarre, con una progresividad que te da muchísimo control. Además, la entrega de fuerza es más directa y potente, pero también más refinada.
Si ya te tomas esto en serio y buscas una experiencia lo más cercana posible a la conducción real, el Direct Drive es el salto que realmente marca la diferencia en sensaciones y control.
